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Su Inicio

 

 

La palabra imposible nunca constó en su diccionario deportivo. Aprendió a nadar a los 8 años de edad en la piscina el SENA, cuando tocó por primera vez sus frías aguas comprendió que había conocido a lo que sería la eterna pasión de su vida: la Natación.

Hasta entonces su niñez había transcurrido con las limitaciones y alegrías propias de un chico de barrio. Hizo de todo desde monaguillo hasta piloto de coches de madera pasando claro está, como improvisado golero en los partidos de fútbol organizados en las cercanías de la Iglesia de Santa Bárbara, barrio que lo vio nacer un 27 de diciembre de 1955.

En las navidades era feliz con asistir a la misa de medianoche y recibir una funda de caramelos, en su niñez solo tuvo un juguete: un jeep militar, regalo de su padre quien condicionó exigiendo un comportamiento digno y aplicado. Sin embargo el mejor regalo que le proporcionaría la vida estaba por venir, cuando conoció por primera vez la alberca de el SENA, quedó encantado y a partir de ese día todo fue secundario para Galo Yépez.

En el principio nadó casi por inercia, entonces apareció un ángel guardián: Enrique Albán, profesor de Natación quien lideraba al grupo de gimnastas, físico culturistas y nadadores del club. Albán le enseñó los fundamentos básicos de esta disciplina deportiva, los estilos y su perfeccionamiento para luego desarrollar capacidades y cualidades que le permitieron participar en competencias oficiales a nivel interno, provincial y nacional convirtiéndose en la estrella del equipo y club ganando siempre los primeros lugares.

A los 12 años incursionó en aguas abiertas realizando su primera travesía en la laguna de Yambo, año 1968 (1.800mts) y tuvo como compañeros a dos excelentes nadadores Iván Coronado y Roberto Binelli después vendrían Yahuarcocha, San Pablo y competencias en piscinas, siempre en aguas frías. En ese entonces década de los años 60 las piscinas eran contadas en Quito, habían tres: el SENA, Colegio MEJIA y Escuela ESPEJO; una era de agua temperada la del Quito Tenis y Golf Club, a la que el acceso era muy restringido. En todas ellas entrenó y compitió.

Así transcurriría, 10-15-20-30-41 edades y años de entrenamiento en aguas frías y temperadas como presagiando una adaptación a lo que sería la protagonización de una loca carrera, no en el espacio sino en el agua que lo llevaría a culminar con éxito un sueño que nació bajo la inspiración de su ídolo en ese tiempo Jhony Weismuller (Tarzán) Campeón Mundial y Olímpico en esta disciplina deportiva.